13. may., 2015

Texto

Otra de monos, de dos patas está vez: 
Sociabilidad sexual y evolución humana. IV Capítulo: Nosotros los bípedos (Primera parte).
Las pruebas genéticas han obligado a los zoólogos a incluirnos a humanos, bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes en una sola familia: Homínidos, declarando nula la de los póngidos, que anteriormente agrupaba a todo el grupo menos a nosotros... Con chimpancés y bonobos, del género Pan, las cosas van aun más lejos: En buena lógica y por lo mismo, no ha habido forma de separarnos de ellos y ambos géneros ; Pan y Homo; estamos en la misna subfamilia la misma tribu e, incluso, en la misma subtribu, la hominina, en la que se incluyen otros siete géneros más, fósiles todos ellos, presuntamente bípedos, de forma que Pan sería el único cuadrúpedo seguro. Y aún así, Pan paniscus; los bonobos; andan dos patas cada vez que se les ocurre por muy mal que se les dé. Los miembros más antiguos de la subtribu hominina son, por orden de aparición, Sahelanthropus, Orrorin y Ardipithecus. El primero está datado en alrededor de seis millones de años. Muchos expertos se preguntan si Sahelanthropus era o no bípedo, son menos quienes dudan si lo era o no Orrorin, y ya de Ardipithecus en adelante el consenso respecto al bipedismo resulta casi total. 
Se ha discutido mucho acerca del origen y de las funciones evolutivas de la marcha bípeda y todo hace suponer que el debate se prolongue, pero hay varios aspectos que admiten pocas dudas:
-Existe fuerte tendencia en toda nuestra familia zoológica, así como en hilobátidos, a caminar a dos patas, por lo que ha de suponérsele ventajas adaptativas, como mínimo, difusas.
-Una mutación puntual; o reorganización genética, que dicen algunxs ahora; que modificara la estructura de la cadera y la facilitase, reforzaría dichas ventajas en los individuos afectados.
-Por diversas razones, hay que suponer que la marcha bípeda implica preadaptación a la vida en ecosistemas poco forestados: Reduce la captación de luz del sol, y permite largas caminatas, transportar con comodidad bebés, comida, herramientas y armas, y otear por encima de herbazales y matorrales en busca de enemigos y presas.
Para acercarnos a un modelo de transición de un tipo de marcha al otro en la línea evolutiva que conduce hasta nosotrxs, añadir que prestigiosxs expertxs, con toda lógica, proponen que en su día hubo poblaciones mixtas, en las que coexistieron bípedos y cuadrúpedos, y que sólo cuando algunos grupos se fueron alejando progresivamente de las zonas más forestadas se seleccionó el bipedismo hasta acabar dominando por completo en poblaciones resultantes.