2. abr., 2015

Cita

"Llega el final del capítulo, tras el cual entraremos en terreno de polémica: Empezaremos a montar el modelo teórico de referencia, que nos permita reconstruir nuestro historial como especie. Por cierto: No resulta fácil recopilar y verificar según que datos... Primer capítulo: Ni son todos los que están... (VII parte) Las prácticas homosexuales, su forma y su frecuencia, son el indicador más claro de hasta que punto están desligados sexo y reproducción en una especie concreta. Pero también son posibles comportamientos sexuales potencialmente reproductivos, que a la vez hayan desarrollado funciones sociales. Éste parece el caso de los gibones; hominoideos de la familia hilobátidos; cuya sociabilidad gira entorno a la pareja monógama: Las diferencias de complexión y de corpulencia son mínimas entre los sexos de cada una de las diferentes especies de gibones, y no hay una dominancia clara de un sexo respecto al otro: El liderato puede corresponder al macho o a la hembra según los casos, o incluso intercambiarse sucesivamente en una misma pareja. Cada una de éstas constituye, junto a sus hijos pequeños y jóvenes aún no emancipados, un núcleo familiar que vive aislado de todos los demás y procura tener con éstos el mínimo contacto posible. Con cierta frecuencia son observadas familias de gibones con tres componentes adultos. En la mayoría de los casos estos tríos son la fase intermedia de un proceso que termina con la sustitución de uno de lxs componentes de la pareja, aunque también han sido descritas situaciones de más estabilidad. Al parecer los grupos familiares estables de gibones con tres e incluso más componentes adultos son más frecuentes en las especies de mayor tamaño, dato este que, de confirmarse, tendría gran importancia como veremos más adelante... Por último hay que señalar que en gibones las relaciones sexuales suelen ir acompañadas de claras manifestaciones de afecto mutuo, y que estas últimas resultan mucho más intensas y llamativas que en el resto de las especies tratadas. Los papiones oliva; o Papio anubis; así como otros papiones de sabana y muchas especies de macacos, se organizan al contrario que chimpancés y bonobos: Son los machos quienes emigran al llegar a adultos, mientras que las hembras permanecen de por vida en las bandas. Las relaciones sexuales entre machos; que no se conocen desde pequeños; son frecuentes y muy funcionales, ya que alivian tensiones entre ellos. Así por ejemplo cualquier macho puede parar una pelea y darse por vencido ofreciendo el culo al que lleva las de ganar. En la mayoría de los casos, éste dejará de agredirle y se lo follará... La homosexualidad femenina está bien documentada en estos monos, aunque al parecer es menos recurrente que la masculina. En papiones etíopes; o Papio hamadryas; el gelada (Theropithecus) y los mandriles (Mandrillus), también han sido descritos comportamientos homosexuales de ambos tipos. En estos tres casos la sociabilidad se basa en familias de varias hembras adultas y un sólo macho, dominadas por este último. Muchas de estas familias se suelen mantener cercanas para colaborar en la defensa frente a leopardos u otras fieras, y esto genera tensión entre machos y una competencia permanente, que al parecer incluye el "robo" mutuo de hembras adultas y el secuestro de hembras jóvenes. Es importante resaltar que ninguna de las estructuras sociales descritas; tanto en homínidos como en hilobátidos o cercopitécidos; parece estar determinada genéticamente: Los grupos pueden adoptar estructuras de lo más variado, según el historial de cada uno de ellos, cuando los comportamientos correspondientes se ven alterados por la cautividad o la domesticación. Así por ejemplo se ha documentado el caso de una banda de chimpancés comunes, formada a partir de individuos cautivos que fueron rescatados, agrupados y devueltos a la selva, que fue liderada durante años por una hembra... Y el aphoto."