Nuestra evolución como especie

13. may., 2015

Otra de monos, de dos patas está vez: 
Sociabilidad sexual y evolución humana. IV Capítulo: Nosotros los bípedos (Primera parte).
Las pruebas genéticas han obligado a los zoólogos a incluirnos a humanos, bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes en una sola familia: Homínidos, declarando nula la de los póngidos, que anteriormente agrupaba a todo el grupo menos a nosotros... Con chimpancés y bonobos, del género Pan, las cosas van aun más lejos: En buena lógica y por lo mismo, no ha habido forma de separarnos de ellos y ambos géneros ; Pan y Homo; estamos en la misna subfamilia la misma tribu e, incluso, en la misma subtribu, la hominina, en la que se incluyen otros siete géneros más, fósiles todos ellos, presuntamente bípedos, de forma que Pan sería el único cuadrúpedo seguro. Y aún así, Pan paniscus; los bonobos; andan dos patas cada vez que se les ocurre por muy mal que se les dé. Los miembros más antiguos de la subtribu hominina son, por orden de aparición, Sahelanthropus, Orrorin y Ardipithecus. El primero está datado en alrededor de seis millones de años. Muchos expertos se preguntan si Sahelanthropus era o no bípedo, son menos quienes dudan si lo era o no Orrorin, y ya de Ardipithecus en adelante el consenso respecto al bipedismo resulta casi total. 
Se ha discutido mucho acerca del origen y de las funciones evolutivas de la marcha bípeda y todo hace suponer que el debate se prolongue, pero hay varios aspectos que admiten pocas dudas:
-Existe fuerte tendencia en toda nuestra familia zoológica, así como en hilobátidos, a caminar a dos patas, por lo que ha de suponérsele ventajas adaptativas, como mínimo, difusas.
-Una mutación puntual; o reorganización genética, que dicen algunxs ahora; que modificara la estructura de la cadera y la facilitase, reforzaría dichas ventajas en los individuos afectados.
-Por diversas razones, hay que suponer que la marcha bípeda implica preadaptación a la vida en ecosistemas poco forestados: Reduce la captación de luz del sol, y permite largas caminatas, transportar con comodidad bebés, comida, herramientas y armas, y otear por encima de herbazales y matorrales en busca de enemigos y presas.
Para acercarnos a un modelo de transición de un tipo de marcha al otro en la línea evolutiva que conduce hasta nosotrxs, añadir que prestigiosxs expertxs, con toda lógica, proponen que en su día hubo poblaciones mixtas, en las que coexistieron bípedos y cuadrúpedos, y que sólo cuando algunos grupos se fueron alejando progresivamente de las zonas más forestadas se seleccionó el bipedismo hasta acabar dominando por completo en poblaciones resultantes.

2. abr., 2015

SOCIABILIDAD SEXUAL Y EVOLUCIÓN HUMANA.
Segundo capítulo: Tallas, complexiones y hábitat (I Parte).
Aunque ciertas águilas y serpientes matan monos de forma habitual, son los leopardos y algunas otras fieras los principales factores de contol de las poblaciones en homínidos, hilobátidos y cercopitécidos, y es la interacción con estos depredadores lo que ha marcado nuestra evolución y la del resto de las especies de dichas tres familias. Los monos de menos de diez kilos se mueven con extrema soltura por las copas de los árboles: Son capaces de subir y avanzar rápidamente, dar giros bruscos sin perder velocidad, y dejarse caer desde gran altura para irse frenando contra las ramas de forma controlada y segura. En ésas los leopardos sólo pueden alcanzar a individuos de facultades mermadas; viejos, enfermos, lesionados, o cachorros desatendidos; y las poblaciones resultan plenamente viables y sostenibles.
Hay tres modalidades generales de locomoción en monos pequeños, cuando se mueven por las copas de los árboles: La trepa, para ganar altura, es común a todas las especies, y para avanzar a nivel o descender están la marcha a cuatro patas; también utilizada para desplazarse por el suelo; y el balanceo, colgando de los brazos, o braquiación. Esta última es utilizada en menor o mayor medida por todas las especies y suele combinarse con la marcha cuatrúpeda, excepto en gibones, cuya extrema especialización braquiadora les impide moverse a cuatro patas con soltura y les obliga a caminar erguidos y sin tocar el suelo con las manos, como nosotros, aunque sus piernas y caderas no estén configuradas al efecto y les resulte bastante incómodo... Hay pocos espectáculos tan sorprendentes e impresionantes como el que suele dar un gibón de cualquiera de las especies pequeñas a escape por el techo de la selva: Ningún mono cuatrúpedo podría igualarle en lo que a velocidad e imprevisibilidad de trayectoria se refiere... Esto tiene efecto directo sobre los patrones de sociabilidad que resultan viables en cada caso: A los monos pequeños de a cuatro patas todavía les renta la fuerza del grupo, y no sólo por lo que se refiere a la colaboración en tareas de vigilancia y a la hora de dar la alarma, también por el efecto confusional que es capaz de crear una nube de monillos endiablados moviéndose en todas las direcciones posibles y chillando a todo volumen. En cambio los gibones han podido adoptar una sociabilidad minimalista sin poner por ello en peligro la viabilidad de sus poblaciones.

Pues que resulta que escarbando por aquí y por allá voy y me encuentro con un dato nuevo, poco disponible en gües en español: Los gibones gigantes; del género Synphalangus; forman habitualmente familias poliándricas; es decir, de una sola hembra con varios machos; y se estructuran así alrededor de la mitad de los grupos estudiados. Así que si alguna hunana moderna se ve reflejada, palante sin complejos... Lo integraré en el primer capítulo cuando haga la refundición correspondiente. 

 

Segundo capítulo: Talla, complexión... (II Parte)
Aunque han llevado al extremo la especialización braquiadora, los gibones gigantes del género Syphalangus pesan más de diez kilos y no pueden hacer tantas monerías como sus primos pequeños, el resto de los gibones, a la hora de desplazarse por los árboles. Tienen también cierta tendencia a vivir en los bosques secundarios y junglas que, desgraciadamente, ocupan cada vez más extensión en el Sudeste Asiático sustituyendo a las selvas maduras que la gente destruye. Las limitaciones de movilidad que les impone su mayor tamaño y la ocupación de hábitats menos protectores les coloca, como a los monos pequeños de a cuatro patas, en una posición competitiva en la que la fuerza de la masa empieza reportar ventajas, entrando ya en el terreno del contraataque activo. Así es como los grupos familiares de gibones gigantes que cuentan con más de dos componentes adultos, resultan más viables, más competitivos y se ven seleccionados. Al parecer ya existe cierta tendencia en todas las especies de gibones a que los machos se toleren más entre sí que las hembras, de forma que un grupo familiar con varios machos y una sola hembra tiene más estabilidad, y niveles más bajos de conflictividad y competitividad interna que en caso contrario, y la estructura poliándrica se ve favorecida y reforzada: Alrededor de la mitad de los grupos de gibones gigantes cuentan con dos o más machos adultos. También se ha comunicado que, al menos en ciertos casos, algunos de estos machos extra son hijos de la pareja original que nunca llegaron a emanciparse. Se establece así un paralelismo con las bandas de chimpancés y bonobos, referido a la relación padre-hijo, sobre el que tendremos que volver más adelante...
Dejando de lado toda una masa de monos pequeñujos de la familia cercopitécidos, a los que a lo sumo nos referiremos de forma general, la gran variedad de especies de macacos requieren atención especial por que; cuadrúpedos y con una masa corporal similar a la de Synphalangus; están en el nivel intermedio en el que incluso un macho adulto en plena forma tiene pocas posibilidades de sobrevivir al ataque de un leopardo. El grupo es para ellos fundamental, y suelen vivir en grandes bandas de estructura matrilineal. Mucho menos dotados para moverse por los árboles que los gibones, no están circunscritos a hábitats selváticos: También ocupan bosques abiertos, incluidos algunos de clima templado, junglas, sabanas y zonas esteparias más o menos pedregosas.
Se dice que muchos machos de mandril y de papión mueren tras un combate individual y victorioso contra un leopardo, en el que este último puede acabar literalmente destrozado: Antes de sucumbir, el gato suele acertar a rasgarles el vientre, y en condiciones naturales una peritonitis es casi siempre letal... Partiendo del equilibrio de fuerzas que da respecto al leopardo y a fieras de potencia similar un peso de alrededor de treinta kilos, papiones, geladas y mandriles obtienen ya ventaja competitiva incluso con una sociabilidad limitada, y son viables tanto estructuras de gran banda como otras basadas en familias poligínicas. La protección que en cada caso brinde el hábitat y la presencia o no de hienas y leones, resulta decisiva al respecto.

 

2. abr., 2015

"Llega el final del capítulo, tras el cual entraremos en terreno de polémica: Empezaremos a montar el modelo teórico de referencia, que nos permita reconstruir nuestro historial como especie. Por cierto: No resulta fácil recopilar y verificar según que datos... Primer capítulo: Ni son todos los que están... (VII parte) Las prácticas homosexuales, su forma y su frecuencia, son el indicador más claro de hasta que punto están desligados sexo y reproducción en una especie concreta. Pero también son posibles comportamientos sexuales potencialmente reproductivos, que a la vez hayan desarrollado funciones sociales. Éste parece el caso de los gibones; hominoideos de la familia hilobátidos; cuya sociabilidad gira entorno a la pareja monógama: Las diferencias de complexión y de corpulencia son mínimas entre los sexos de cada una de las diferentes especies de gibones, y no hay una dominancia clara de un sexo respecto al otro: El liderato puede corresponder al macho o a la hembra según los casos, o incluso intercambiarse sucesivamente en una misma pareja. Cada una de éstas constituye, junto a sus hijos pequeños y jóvenes aún no emancipados, un núcleo familiar que vive aislado de todos los demás y procura tener con éstos el mínimo contacto posible. Con cierta frecuencia son observadas familias de gibones con tres componentes adultos. En la mayoría de los casos estos tríos son la fase intermedia de un proceso que termina con la sustitución de uno de lxs componentes de la pareja, aunque también han sido descritas situaciones de más estabilidad. Al parecer los grupos familiares estables de gibones con tres e incluso más componentes adultos son más frecuentes en las especies de mayor tamaño, dato este que, de confirmarse, tendría gran importancia como veremos más adelante... Por último hay que señalar que en gibones las relaciones sexuales suelen ir acompañadas de claras manifestaciones de afecto mutuo, y que estas últimas resultan mucho más intensas y llamativas que en el resto de las especies tratadas. Los papiones oliva; o Papio anubis; así como otros papiones de sabana y muchas especies de macacos, se organizan al contrario que chimpancés y bonobos: Son los machos quienes emigran al llegar a adultos, mientras que las hembras permanecen de por vida en las bandas. Las relaciones sexuales entre machos; que no se conocen desde pequeños; son frecuentes y muy funcionales, ya que alivian tensiones entre ellos. Así por ejemplo cualquier macho puede parar una pelea y darse por vencido ofreciendo el culo al que lleva las de ganar. En la mayoría de los casos, éste dejará de agredirle y se lo follará... La homosexualidad femenina está bien documentada en estos monos, aunque al parecer es menos recurrente que la masculina. En papiones etíopes; o Papio hamadryas; el gelada (Theropithecus) y los mandriles (Mandrillus), también han sido descritos comportamientos homosexuales de ambos tipos. En estos tres casos la sociabilidad se basa en familias de varias hembras adultas y un sólo macho, dominadas por este último. Muchas de estas familias se suelen mantener cercanas para colaborar en la defensa frente a leopardos u otras fieras, y esto genera tensión entre machos y una competencia permanente, que al parecer incluye el "robo" mutuo de hembras adultas y el secuestro de hembras jóvenes. Es importante resaltar que ninguna de las estructuras sociales descritas; tanto en homínidos como en hilobátidos o cercopitécidos; parece estar determinada genéticamente: Los grupos pueden adoptar estructuras de lo más variado, según el historial de cada uno de ellos, cuando los comportamientos correspondientes se ven alterados por la cautividad o la domesticación. Así por ejemplo se ha documentado el caso de una banda de chimpancés comunes, formada a partir de individuos cautivos que fueron rescatados, agrupados y devueltos a la selva, que fue liderada durante años por una hembra... Y el aphoto."

18. mar., 2015

Para centrarnos en las áreas de salud que nos conciernen conviene primero que entendamos nuestra evolución como especie con especial atención a los patrones de comportamiento social tanto de la nuestra como de las otras de nuestra familia zoológica y de alguna más no tan cercana.
Hay dos puntos de partida fundamentales y convergentes:
Primero: Se constata una enconada conflictividad intraespecífica en la humanidad moderna que, en sus apectos generales, toma la forma de una confrontación de patrones de sociabilidad antagónicos ¿Por qué?
Segundo: Hasta la fecha la paleoantropología no ha conseguido crear un modelo teórico de la evolución humana ¿Por qué? Y no me vale como respuesta que "eso sucedió hace mucho tiempo"...
 Parece que ambas cuestiones tienen una misma respuesta...

 SOCIABILIDAD SEXUAL Y EVOLUCIÓN HUMANA. Introducción.

  No es que sepamos poco sobre nosotrxs mismxs, es que llevamos la cabeza llena de tontadas y mentiras, y vivimos enredados en una madeja de la que tenemos que desliarnos por que si no, como especie, podríamos desaparecer. La sociedad actual es una colisión permanente entre patrones antagónicos de organización que no parece que vaya a resolverse en uno u otro sentido a corto plazo... Necesitamos con urgencia saber de dónde viene todo esto, cual es su significado evolutivo y con que recursos contamos para dejar atrás lo que menos interesa. Hace seis millones de años un mono parecido a los chimpancés actuales, aunque más pequeño y con menos seso, empezó a alejarse de las zonas más arboladas. De él descendemos tanto los chimpancés como los humanos. Poco antes se separaron del tronco común los antecesores de los gorilas y en tiempos más lejanos quienes dieron origen a los orangutanes y antes aún los que acabaron convertidos en gibones. Reconstruir nuestra historia evolutiva es toda una labor detectivesca: Tenemos que basarnos en indicios, datos fragmentarios y rastros escurridizos. Contamos con la observación directa de parientes vivos más o menos cercanos, desde los bonobos hasta los macacos. Con el registro fósil acumulado que, en buena lógica convendría reinterpretar en muchos aspectos, y luego estamos los humanos actuales, con toda nuestra diversidad genética y cultural, de la que convendría que no nos perdiéramos ni un solo detalle.

Primer capitulo

  Ni están todos los que son ni son todos los que están. (I parte)

Nuestra familia zoológica cuenta actualmente con cuatro géneros y siete especies. El nuestro tiene sólo una, Homo sapiens, y los otros tres, dos especies cada uno. Las diferencias entre las dos especies de orangutanes; del género Pongo; son poco relevantes y hay quien duda de su validez. Lo mismo ocurre con las dos del género Gorilla. En cambio los chimpancés son caso aparte: El bonobo, chimpancé pigmeo o Pan paniscus y los chimpancés comunes o Pan troglodytes son muy diferentes ente sí, tanto en aspectos anatómicos y fisiológicos como de comportamiento, sobre los que volveremos más adelante. Dentro de la superfamilia común de los hominoideos está también la familia de los Hilobátidos, con cuatro géneros reconocidos y un número de especies que varía según los autores. Se trata de un grupo bastante homogéneo en cuanto a complexión y comportamiento, con alguna diferencia leve, pero que para el tema que nos ocupa resulta muy significativa... Nuestro parvorden, los catarrinos, incluye además otra superfamilia, los cercopitcoideos con una sola familia, cercopitécidos, que entre otras especies incluye a macacos, mandriles y papiones. Estos tres grupos, son monos que tomaron un camino parecido al nuestro: Se fueron a vivir a lugares poco arbolados, hicieron de la caza una fuente importante de proteínas y desarrollaron fuertes lazos sociales y sólidas estructuras organizativas, pero han seguido caminando a cuatro patas, y unos colmillos descomunales les han liberado de la necesidad de servirse de piedras y palos, aunque algunas especies a veces lo hacen también. Genéticamente están muy lejos de nosotros, pero nos interesan muchos aspectos convergentes que las presiones evolutivas les han obligado a desarrollar. De todas las especies en danza, Pan paniscus es la que más se nos parece: Nos siguen en lo que a tamaño proporcional del cerebro se refiere, tienen una irreprimible tendencia a caminar a dos patas, aunque no están especialmente dotados para hacerlo, y sus rasgos faciales son tan humanoides que, individuo a individuo, nos pueden parecer guapxs, fexs o del montón. Resulta además que sus vaginas y sus pollas son por forma y por diámetro como las nuestras, a diferencia de las proporciones minúsculas que presenta el resto de la familia. Pero esa es ya otra historia...

Ni son todos los... II Parte:
Hay dos tendencias claras en la organización social de hominoideos y cercopitécidos: Banda y familia. Son de banda; con colectivos de varias decenas de individuos; los chimpancés y una gran mayoría de papiones y macacos. Viven en familia; no necesariamente monógama; todos los gibones y siamangos; de la familia hilobátidos; y se encuentran en posición intermedia tanto los gorilas; cuyos grupos son demasiado extensos para considerarlos familias y demasiado pequeños para pasar por bandas; y los papiones etíopes, o Papio hamadryas. Éstos últimos viven en familias poligínicas; es decir de un macho y varias hembras; pero que a su vez se integran en grandes comunidades. Fuera de gama se encuentran los orangutanes, que son marcadamente individualistas. El estudio comparativo de todos estos patrones de sociabilidad, así como de los factores genéticos y ecológicos que los sustentan, nos da las referencias necesarias para interpretar datos paleoantropológicos y construir hiopótesis coherentes acerca de la sociabilidad de nuestros antepasados.
Ni están todos... III PARTE:
Papio anubis, el papión oliva, y Pan troglodytes, los chimpancés comunes, son buenos ejemplos de monos evolucionados de banda... Aunque ambas especies están muy alejadas genéticamente, tienen mucho en común en el aspecto ecológico: Son capaces de vivir en lugares poco arbolados y tienen en la masa, la solidaridad y la organización sus principales bazas de supervivencia, y en la caza una importante fuente de proteínas complementarias para épocas adversas. Por lo demás difieren en aspectos fundamentales: Mientras que los chimpancés utilizan habitualmente piedras y palos como armas, lo que favorece la marcha bípeda y supone un poderoso estímulo intelectual, los papiones confían más en sus enormes colmillos y en sus mandíbulas perrunas, especialmente adaptadas a morder y desgarrar. Otra diferencia importante es la estructura de las bandas en una y otra especie: Los papiones son matrilineales y los chimpancés patrilocales... Veamos: Cuando un papión macho alcanza la madurez sexual tiene que irse. Los demás machos de su grupo lo agreden sin césar y, para terminar de arreglarla, ni sus hermanas, primas, titas y demás le encuentran sexualmente atractivo. Así que vagan durante un tiempo solitarios por la sabana y; los que sobreviven al periplo, una vez alcanzado el nivel suficiente de corpulencia y mala ostia; acaban haciéndose sitio en un grupo que, por lo general, no es el mismo que les vio nacer. Se trata de un poderoso mecanismo selectivo, que a la vez excluye altos porcentajes de reproducción consanguínea. Y ni que decir tiene que los monos son incapaces de planear esto: Les sale así por que así les sale y el tal comportamiento se perpetua por que reporta ventajas competitivas. El resultado es que los grupos de papiones constan de un núcleo de hembras emparentadas, de todas las edades y pertenecientes a varias generaciones sucesivas, con machos que aún no han llegado a la pubertad, y una periferia de machos adultos de diferentes edades y procedencias, que en general no se conocían con anterioridad.
Los chimpancés se organizan al revés: Son los machos quienes se quedan en el territorio y dan forma a los núcleos de las bandas, y las hembras jóvenes las que emigran, incapaces de soportar la presión de las hembras adultas. Muchas de ellas van preñadas ya cuando abandonan el grupo y paren en solitario cachorros que suelen ser asesinados tan pronto como sus madres se acercan a un grupo con deseo de incorporarse. Volveremos sobre este asunto más adelante, por que parece que a veces hay hembras que no se incorporan a grupo alguno y pueden dar lugar a poblaciones divergentes con características especiales... Se podría pensar que la emigración femenina; considerada en su función selectiva y anticonsaguínea; resulta muy costosa, pero el caso es que el éxito competitivo de los chimpancés es tal que, en condiciones naturales, corren más riesgo de sobrepoblación que de regresión demográfica.


Ni son todos los... IV Parte
 Los gorilas viven en bosque húmedos tropicales, con preferencia por las junglas de matas bajas y espesas, tanto de llanura como de montaña, y las zonas semipantanosas. Forman comunidades de hasta quince o veinte individuos adultos; de los cuales sólo uno, dos o a lo sumo tres son machos; más la prole correspondiente. Al llegar a la edad adulta esta última se emancipa en su totalidad; tanto machos como hembras; para incorporarse a otros grupos o formar alguno nuevo. Las hembras lo hacen de imediato, los machos se dan más tiempo, y pueden pasar varias temporadas gamberreando en solitario o en grupos de dos o tres: Usurpan territorios ajenos, ligan con hembras periféricas de comunidades vecinas y, con todo ello, dan faena a venerables líderes de posición social consolidada. Pero comparado con el de los orangutanes, el gamberrismo juvenil de los gorilas machos resulta más bien benigno: Las bandas juveniles de orangutanes secuestran habitualmente hembras adultas y las violan. Es un comportamiento que se ve favorecido por el individualismo básico de las dos especies de este género: Un orangután macho adulto no tolera en su territorio a otro macho, pero sí a varias hembras que, por su parte, tampoco se toleran entre sí. Tanto por la dispersión como por la escasa visibilidad de las selvas primarias en las que viven, las posibilidades que tiene una orangutana de ser auxiliada por el macho adulto de su zona, en caso de agresión sexual, son muy bajas, y las hembras vecinas no parecen tener el más mínimo interés en el asunto... Los grupos juveniles de orangutanes machos son inestables, y se disgregan a medida que sus componentes van madurando y encontrando territorio individual. Aún así parece que son responsables de un porcentaje significativo de las fecundaciones que se dan en toda población natural de estos monos... Inquietante al menos.

 Hace poco se formó un pequeño revuelo entre los primatólogos: De ciertas zonas de África llegaron insistentes noticias de grandes monos de complexión y comportamiento intermedio entre gorilas y chimpancés, que los lugareños decían ver, y con los que algunos de ellos habrían tenido serios encontronazos. Hubo incluso fotos de algunos de estos bichos q...ue, supuestamente, habrían sido abatidos a tiros... El descubrimiento de una nueva especie de gran mamífero es una de las mejores medallas que; a estas alturas de la película; un biológo pueda colgarse, así que empezaron a salir expediciones hacia la selva de Bili, la patria presunta del aún desconocido "Bili ape". Pero sólo encontraron mierdas... Los sucesivos equipos se hartaron de recolectar excrementos de grandes monos por toda la zona, incluidos algunos enclaves concretos en los que no había banda alguna de chimpancés y, sin embargo, la gente juraba y perjuraba haber visto biliapes con frecuencia. Ninguna de las muestras analizadas dio resultados de interés: Todas ellas pertenecían a chimpancés comunes; valga la redundancia; comunes y corrientes. Es más, las configuraciones genéticas encontradas se correspondían del todo con las de la raza regional de Pan troglodytes. Así que, rápidamente, se desinteresaron: Que yo sepa, a ningunx de lxs implicadxs le torturó esta cuestión: ¿Como es que aperecen unos chimpancés comunes con casi el doble de peso que sus conespecímenes normales, y un comportamiento solitario, tranquilón y extremadamente discreto? Y sin embargo, témome que estuvieron a dos milímetros de una de las claves fundamentales de nuestra evolución...
Lamentablemente hay extensos territorios de África ecuatorial en los que la presión humana ha expulsado o exterminado a los chimpancés. En otros tiempos todas las selvas y sabanas incluidas en el área de distribución de estos nuestros primos cercanos, estaban ocupadas. Las bandas se repartían todo el territorio, cada una estaba técnicamente en guerra con todas las bandas vecinas y las hembras adolescentes en período de migración no tenían donde instalarse para vivir a escondidas... A veces conviene plantear una hipótesis en forma de pregunta: ¿Que pasaría si algunas hembras adolescentes, ya preñadas y en fase solitaria, llegasen a enclaves despoblados y libres de presión guerrera? Volveremos sobre esto.

Ni son todos los q...VI parte

 Hay que ser un experto primatólogo o fijarse muy bien en varios detalles para distinguir un bonobo de un chimpancé común: Los primeros suelen ser más delgados, más oscuros de pelo y piel y tienen el entorno de la boca de color rojizo. Viven sólo en selvas húmedas intertropicales, aunque dentro de ellas no rehuyen las zonas poco extensas de jungla baja, que sustituyen al bosque primario cuando éste es degradado. Por lo demás son como los chimpancés: Patrilocales, de gran banda, agresivos, conflictivos, cazadores... Excepto en un aspecto que los diferencia de todos los demás hominioideos vivientes excepto de nosotros, los humanos modernos: Su sexualidad está desligada en gran parte de la reproducción y desempeña funciones sociales. Como sucede en nuestra especie, las hembras resultan sexualmente atractivas con independencia del momento del ciclo ovulatorio en que se encuentren y, del mismo modo, pueden interesarse por la actividad erótica en cualquier momento... En una banda de chimpancés comunes el conflicto entre hembras está siempre latente y, con frecuencia, estalla en peleas abiertas, en las que algunas llegan a matar a los hijos pequeños de sus rivales. Esta rivalidad femenina refuerza el poder de los machos, que se conocen entre ellos desde pequeños, se tienen bien tomadas las medidas y no suelen pelear. Pero el caso es que todas las bonobas son bisex, y gracias a los juegos lésbicos de todo tipo que practican, establecen poderosas coaliciones, hacen frente a los machos y obtienen un efectivo equilibrio de poderes. Pero no sólo son lesbianas y guerreras, también practican la heterosexualidad, y puede decirse que respecto a ésta son políticas y a la vez putas: Ofrecen contacto sexual a los machos con el claro objetivo de inhibir su agresividad, obtener sumisión o a cambio de comida, normalmente carne, que los machos hayan conseguido por su cuenta... En lugar de mendigarla de forma pasiva como hacen las chimpancés... También los machos tienen contactos homosexuales entre ellos, y esto hace que sus relaciones sean aún menos conflictivas que las que establecen los chimpancés machos dentro de una misma banda. No hay parejas, ni tríos estables ni celos en una banda de bonobos: Cada unx de ellxs está, de hecho, liadx con todxs lxs demás y en ciertas ocasiones; como por ejemplo cuando coindiden muchos entorno a un árbol con fruta u otra fuente de comida, o se da alguna circunstancia que pudiera derivar en peleas; se entregan a orgías multitudinarias, tras las cuáles y, por un buen rato, todo discurrirá en paz.